Elaboración del pan

Para elaborar el pan necesitamos un mínimo de tres días:

El primer día hacemos el refresco de nuestro fermento natural, que ya tiene una historia de 6 años de antigüedad.

El segundo día hacemos la masa. Esta masa después de hacer su previa fermentación con bloque, pasa posteriormente a ser formada y fermentar.

El tercer día, después de haber fermentado 24 horas, hacemos la cocción de todo el producto con hornos de suela, lo que nos da un desarrollo del producto muy importante, una regularidad absoluta y sobre todo un crujiente espectacular.

Los puntos diferenciales de nuestro producto para con los demás del mercado:

Con las fermentaciones conseguimos potenciar al máximo las propiedades organolépticas del producto: más aroma, sabor, crujiente y una caramelización muy importante.

La caramelización nos da una mayor conservación de producto, ya que se crea una capa mucho más impermeable para mantener la humedad interna y evitar que entre la humedad exterior.

El crujiente es una de las propiedades a destacar de nuestros panes, así como el punto de acidez; esta última propiedad es potenciada por las 24 horas de fermentación. Conseguimos una acidez láctica muy suave, nada agresiva y muy aromática que a la vez también potencia la conservación del producto.